Luz
Las ondas electromagnéticas que llegan a tus ojos y a tu piel hacen algo más que permitirte ver. Establecen tu ritmo circadiano, regulan la producción de hormonas y le indican a tus células cuándo deben repararse y cuándo deben descansar. La luz artificial, especialmente los LED con sus picos azules pronunciados y su parpadeo invisible, envía señales contradictorias que tu biología no reconoce.






