El principio ALARA: un elemento esencial en la protección radiológica que debería utilizarse para crear tecnologías más limpias.

The ALARA principle: an essential in radiation protection that should be used to create cleaner technologies

ALARA es un principio de seguridad que se aplica comúnmente a la radiación ionizante. Este principio se basa en límites de dosis legales para el cumplimiento normativo y es un requisito para todos los programas de seguridad radiológica, pero no se está aplicando de manera adecuada en la fabricación de tecnologías para controlar la radiación no ionizante generada por dispositivos electrónicos.

ALARA es un acrónimo en seguridad radiológica que significa “As Low As Reasonably Achievable” (tan bajo como razonablemente alcanzable). El principio de seguridad radiológica ALARA se fundamenta en la minimización de las dosis de radiación y en limitar la liberación de materiales radiactivos en el medio ambiente utilizando todos los métodos “razonables”.

Este principio se sigue ampliamente en el campo de la radiología para limitar la exposición de por vida a la radiación en los trabajadores. Tradicionalmente, el concepto de ALARA se ha aplicado en el lugar de trabajo y para proteger al público de la radiación ionizante. Sin embargo, este principio aún puede aplicarse para responder a otros tipos de exposición a la radiación.

ALARA no es solo un principio de seguridad radiológica, sino que es un requisito normativo para todos los “programas de protección radiológica”. El concepto es parte integral de todas las actividades que involucran el uso de radiación o materiales radiactivos, y puede ayudar a prevenir exposiciones innecesarias o excesivas.

¿Cómo aplicar el principio ALARA?

Los tres principios fundamentales para mantener las dosis “tan bajas como razonablemente alcanzables” son el tiempo, la distancia y el blindaje.

Tiempo: Minimiza el tiempo que pasas cerca de una fuente radiactiva. Limita tu permanencia cerca de la fuente únicamente al tiempo necesario para realizar la tarea. Si te encuentras en un área con niveles elevados de radiación, termina tu trabajo lo más rápido posible y abandona el área. No hay razón para pasar más tiempo del necesario en esa zona.

Distancia: Maximiza la distancia a la fuente radiactiva tanto como sea posible. Esta es una manera sencilla de protegerte, ya que la dosis de radiación disminuye a medida que aumentas la distancia. A mayor distancia, menor será la dosis recibida.

Blindaje: Utiliza blindaje cuando estés en presencia de fuentes de radiación. Para protegerte de una fuente radiactiva, necesitas colocar algo entre tú y dicha fuente. El blindaje más efectivo dependerá del tipo de radiación que emite la fuente, ya que algunos radionúclidos emiten más de un tipo de radiación.

¿Cómo funcionan juntos estos principios?

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), puedes ver cómo estos principios actúan conjuntamente cuando te realizas una radiografía en la consulta del médico o en una clínica. Los técnicos de radiología se colocan detrás de una barrera mientras toman la imagen para protegerse de la exposición diaria repetida a la radiación.

En el caso de una emergencia radiológica, puedes utilizar estos principios (tiempo, distancia y blindaje) para protegerte a ti y a quienes te rodean.

  • Tiempo: Si ocurre una emergencia radiológica, una de las mejores acciones es refugiarse lo más rápido posible en un edificio estable.
  • Distancia: La duración de tu estancia en el refugio dependerá del incidente y del daño en infraestructuras críticas, como carreteras y puentes. Una vez que se despejen estas infraestructuras, los funcionarios de emergencia podrían indicarte que abandones el área.
  • Blindaje: Si te encuentras en un edificio de varios pisos, muévete a los pisos intermedios. Si estás en un edificio de una sola planta, permanece en el centro, alejándote de ventanas, puertas y muros exteriores. También puedes refugiarte en un sótano.

La diferencia clara entre la radiación ionizante y no ionizante

La radiación se clasifica en dos tipos: no ionizante e ionizante. La radiación no ionizante tiene longitudes de onda más largas, frecuencias más bajas y menor energía. Por otro lado, la radiación ionizante tiene longitudes de onda cortas y altas frecuencias.

La radiación ionizante posee suficiente energía para producir iones en la materia a nivel molecular. Si esa materia es el cuerpo humano, se pueden producir daños significativos, como daño al ADN y desnaturación de proteínas. Esto no quiere decir que la radiación no ionizante no pueda causar lesiones en los humanos, pero los daños generalmente se limitan a daños térmicos y otros efectos biológicos a largo plazo.

Es importante considerar que los humanos no estamos comúnmente expuestos a la radiación ionizante, excepto algunos trabajadores que pueden estar expuestos constantemente debido a la naturaleza de su trabajo, como los radiólogos. Cuando estamos expuestos a este tipo de radiación, suele ser por periodos breves, por ejemplo, al hacernos una radiografía. Aunque la radiación ionizante es el tipo más agresivo, estos periodos cortos de exposición permiten que nuestro cuerpo utilice sus propios mecanismos biológicos para responder y recuperarse posteriormente.

Esta es la gran diferencia en comparación con la radiación no ionizante, a la que estamos expuestos constantemente, ya sea inmersos en ondas de telecomunicaciones, señales de Wi‑Fi o por el uso de nuestros numerosos dispositivos electrónicos. Nuestro cuerpo no tiene tiempo para actuar contra ella o recuperarse de su impacto.

¿Puede aplicarse el principio ALARA para controlar la radiación no ionizante?

Históricamente, la radiación no ionizante no se consideraba potencialmente dañina para la salud, e incluso los niveles más altos no se consideraban riesgosos. Pero durante las últimas tres décadas, numerosos estudios han certificado que este tipo de radiación puede, efectivamente, causar efectos biológicos. Con base en la evidencia, el principio ALARA comenzó a considerarse como una medida aceptable para este tipo de radiación.

A medida que el uso de las tecnologías inalámbricas crece, el principio ALARA se ha convertido definitivamente en uno de los aspectos principales a considerar cuando se trata de establecer medidas de protección para la radiación no ionizante emitida por tecnologías creadas por el ser humano. Pero, lamentablemente, ese no es el caso actualmente, ya que tecnologías como los teléfonos móviles se están fabricando bajo el principio del “nivel permisivo más alto”, en lugar de “tan bajo como razonablemente alcanzable”.

En nuestra opinión, ALARA debería ser definitivamente una parte esencial en la creación de un nuevo estándar de tecnologías más amigables y saludables. Hoy en día, hay suficiente conocimiento y tecnologías para lograrlo sin afectar el funcionamiento y el propósito final de los dispositivos móviles, inalámbricos y electrónicos en general.

Pero incluso cuando se aplica el principio ALARA, los dispositivos seguirán emitiendo niveles más bajos de radiación con perturbaciones electromagnéticas que son incompatibles con sistemas biológicos, como el cuerpo humano y nuestro entorno. Para eliminar completamente estas emisiones, en NOXTAK proponemos utilizar tecnologías de filtrado, como SPIRO, que hacen que los EMF artificiales se comporten de manera similar al campo natural producido por la Tierra.

Con base en el principio ALARA y en la idea de incorporar tecnologías de filtrado, IGEF está creando un sello de aprobación, y EFEIA, una organización asociada, ha creado un programa de certificación EHE (Entorno Electrosaludable) para Edificios Inteligentes, Construcciones Verdes y Tecnologías Limpias.