Luz azul y desincronización: del exceso al déficit

Luz azul y desincronización: del exceso al déficit

Luz azul y desincronización: del exceso al déficit

Una nueva generación de lentes calibrados para la modulación sensorial en personas con electro-hipersensibilidad (EHS) y síndromes de sensibilidad central: una aproximación integradora basada en luz, espectro y regulación

Introducción:

Desde una perspectiva funcional y neurofisiológica, la luz es mucho más que un simple fenómeno visible: es un conjunto de frecuencias electromagnéticas, donde cada color del espectro representa un rango específico de frecuencias con propiedades únicas. El sistema nervioso, en su complejidad, requiere la suma e interacción de todas estas frecuencias para optimizar su capacidad adaptativa y mantener la homeostasis. Así, cada tonalidad desde los violetas hasta los rojos constituye un nutriente sensorial esencial que debe llegar en proporciones adecuadas.

No solo los ojos, que actúan como el acceso principal al cerebro, sino también la piel, participan activamente como receptores de luz. Mientras la piel capta información lumínica para procesos periféricos, los ojos canalizan la mayor parte de los estímulos luminosos directamente hacia los centros nerviosos superiores, impactando de forma decisiva la regulación hormonal y la sincronización circadiana.

Cuando existe una desincronización en la llegada de estas frecuencias, ya sea por exposición excesiva, por filtrado inadecuado o por carencia de ciertos componentes espectrales se reduce la capacidad adaptativa del sistema nervioso. Esta alteración afecta la autorregulación, la resiliencia frente a cambios ambientales y el equilibrio de los ejes hormonales, incrementando la probabilidad de síntomas propios de los síndromes de sensibilidad central y de la electrohipersensibilidad. Por eso, la modulación inteligente del espectro lumínico percibido es fundamental para preservar el bienestar integral en entornos sobrecargados de estímulos electromagnéticos.

 

Basado en experiencia de campo y observación de casuística clínica en poblaciones con hipersensibilidad sensorial, incluidos los síndromes de sensibilidad central (SSC), el filtrado selectivo del espectro azul frente a su eliminación total se perfila como un elemento central para la restauración de la resiliencia sensorial.

J. Joaquín Machado · Febrero 2026

 

CONTEXTO

La electrohipersensibilidad (EHS), también conocida como sensibilidad electromagnética, es un síndrome en el cual un individuo experimenta molestias físicas como consecuencia de la exposición a tecnologías inalámbricas, dispositivos eléctricos, torres de telecomunicaciones, Wi-Fi, telefonía móvil y campos electromagnéticos artificiales en general. La sintomatología es diversa: fatiga crónica, cefaleas, insomnio, taquicardia, problemas de concentración, sensación de presión craneal, mareos y de particular relevancia para este documento sensibilidad extrema a la luz artificial, especialmente la que contiene altos niveles de emisión en el espectro azul (LEDs fríos, pantallas, iluminación fluorescente).6,16,17

Las personas con EHS, pueden tener grandes problemas de adaptación al cambio de ambientes, y la desregulación nerviosa puede modificar la coherencia cardiorrespiratoria del individuo y reducir el enfoque sueco de funcionalidad social y en ambientes laborales, así como sociales puede significar una mayor propensión a episodios de descompensación corporal y efectos de micro traumas acumulativos. La clave acá es como promover mejores condiciones de autorregulación y resiliencia adaptativa a cambios repentinos ambientales sonoros, lumínicos y electromagnéticos.

Aunque la OMS no la reconoce formalmente como enfermedad, países como Francia, España y Suecia ya la consideran una discapacidad funcional. Los casos de EHS han aumentado exponencialmente en los últimos años, y la investigación reciente propone el término "síntomas asociados a factores ambientales" (SAEF) para describir estas condiciones de manera más precisa y neutral.16 Este síndrome forma parte del SSC (Síndrome de Sensibilidad Central) el cual implica un sistema nervioso con baja capacidad adaptativa y constante estado de hipervigilancia. En la experiencia del autor, trabajando directamente con más de 37 casos de estudio y colaborando en el seguimiento de más de 1.000 casos adicionales, estas personas han demostrado que una gestión adecuada de la contaminación electromagnética, incluyendo el cuidado del ambiente de luz, hábitos saludables del uso de las tecnologías, distanciamiento consciente de electrodomésticos mayores, estilo de vida saludable en alimentación y hábitos (exposición a la luz solar, practica regular de grounding y correcta hidratación), así como la gestión de consciente de la exposición a la luz azul artificial permite recuperar calidad de vida sin renunciar al uso de las tecnologías modernas.17,18

RESUMEN EJECUTIVO

Cuando la protección se convierte en fragilidad

El consenso sobre la luz azul y sus matices en poblaciones sensibles

En los últimos años, se ha afianzado la idea generalizada de que bloquear la luz azul en la mayor medida posible es positivo para la salud visual, la calidad del sueño y el bienestar general. Esta premisa ha llevado a la popularización del uso de lentes con filtros anaranjados y rojos que eliminan prácticamente todo el espectro comprendido entre 400 y 500 nm.

La utilización de este tipo de filtros ha proporcionado beneficios significativos en la regulación circadiana para un número creciente de usuarios. Sin embargo, es importante destacar que existe un grupo de personas que, tras un periodo de uso medio de estos lentes, han experimentado únicamente una mejoría parcial y variable. Este grupo está formado, especialmente, por individuos con electrohipersensibilidad (EHS), fotofobia crónica, síndrome de sensibilidad central y trastornos neurodivergentes.

En los primeros estudios y experiencias clínicas, cualquier manifestación de efectos adversos asociada al uso de filtros extremos de luz azul fue atribuida a factores meramente psicológicos de algunos usuarios. No obstante, la experiencia acumulada del autor, tanto en el ámbito clínico como en el trabajo de campo con personas con electrohipersensibilidad (EHS), aportó evidencias claras de un fenómeno preocupante: a mayor nivel de bloqueo de la luz azul, más pronunciada resulta la descompensación del sistema nervioso cuando se retira el filtro o se produce un cambio brusco en el ambiente lumínico.

Este patrón revela que el sistema nervioso, lejos de desarrollar resiliencia, experimenta una progresiva fragilidad. Así, los episodios de desregulación nerviosa no solo se incrementan en intensidad, sino que también se prolongan en el tiempo. Por tanto, la protección extrema mediante el bloqueo total de la luz azul puede derivar en una vulnerabilidad mayor ante las variaciones ambientales, generando una menor capacidad adaptativa y, en consecuencia, un impacto negativo en la calidad de vida de las personas afectadas.

Tesis central: En lugar de extinguir por completo la luz azul, este documento propone proteger selectivamente el rango más fototóxico (400–455 nm) mientras se preserva una fracción funcional del azul circadiano (≈455–500 nm) mediante lentes tipo 50/50. La estrategia propuesta prioriza el fortalecimiento de la resiliencia adaptativa por encima de la simple mitigación de la exposición aguda, enfocándose en poblaciones con electrohipersensibilidad (EHS), perfiles neurodivergentes y en individuos que, en contextos de estrés crónico, presentan sistemas nerviosos en estados persistentes de hipervigilancia y patrones de sensibilidad nerviosa convergentes.

 

SECCION 01

La biología del azul: dos espectros, dos funciones radicalmente distintas

El termino genérico "luz azul" abarca un rango de aproximadamente 100 nanómetros (400–500 nm) que, desde el punto de vista biológico, contiene funciones opuestas. Tratarlo como una entidad homogénea es un error conceptual con consecuencias clínicas reales.3,4,7

Azul-violeta de alta energía (400–455 nm): Mayor energía fotónica por longitud de onda corta. Se asocia a potencial fototóxico retiniano. Coincide con los picos de emisión estrechos de LED blancos fríos (≈450 nm). Rol fisiológico: escaso.7,3,8

Azul funcional circadiano (455–500 nm): Las longitudes cercanas a 480 nm estimulan con máxima eficacia las células ganglionares intrínsecamente fotosensibles (iPRGC) y la melanopsina. Esta vía proyecta al núcleo supraquiasmático (NSQ), modulando ritmos circadianos, secreción de melatonina/cortisol, tono autonómico y regulación emocional. Rol fisiológico: critico.4,3

Un estudio publicado en Ophthalmic & Physiological Optics demostro que reducir la transmisión alrededor de 430 nm en tan solo un 50% puede disminuir aproximadamente un 80% del riesgo de daño fotoquímico retiniano, preservando una proporción significativa del azul funcional.7

El objetivo óptimo no consiste en eliminar por completo la exposición a la luz azul, sino en aplicar un filtrado intenso y específico sobre el espectro azul-violeta considerado fototóxico (400–455 nm). Esta estrategia permite reducir significativamente el potencial de daño retiniano y la desregulación nerviosa asociada a la sobreexposición, especialmente en individuos con sensibilidad aumentada como los que presentan electrohipersensibilidad (EHS) o perfiles con síndrome sensibilidad central (SSC). 

Al mismo tiempo, es fundamental mantener la transmisión de una fracción funcional del azul circadiano (aproximadamente 455–500 nm). Así, el abordaje selectivo garantiza la protección necesaria frente a los riesgos fototóxicos, sin sacrificar los beneficios fisiológicos críticos que proporciona el azul funcional para la homeostasis interna y los procesos de autorregulación y compensación corporal ante cambios lumínicos.

 

Figura 1 — Espectro de emision tipico de un LED blanco frio (6500K)

Notese el pico estrecho e intenso en ≈450 nm frente a la emision mas distribuida del fosforo (verde-rojo)


SECCION 02

El paradójico efecto del bloqueo total en personas con sistemas nerviosos hipersensibilizados

 

En personas sin hipersensibilidades diagnosticadas, un lente rojo o ámbar oscuro puede funcionar como una estrategia efectiva y clara herramienta de higiene circadiana nocturna. Sin embargo, es relevante señalar que el uso prolongado y rutinario de estos filtros puede inducir, de manera progresiva, una pérdida de adaptación fisiológica a las frecuencias de luz azul. 

Esta desadaptación puede manifestarse como un incremento paulatino de la sensibilidad lumínica, generando un riesgo potencial de desarrollar hipersensibilidad a la luz, especialmente si no se acompaña de una higiene adecuada en la exposición a la luz natural. Prácticas como el 'sky gazing', que favorecen la estimulación regular de los fotorreceptores sensibles al azul en condiciones controladas y naturales, resultan esenciales para preservar la tolerancia espectral y evitar respuestas maladaptativas. Es importante enfatizar que quienes emplean estos lentes pueden tender a descuidar este tipo de exposición, permaneciendo mayoritariamente en ambientes interiores donde la inhibición de la luz azul es prácticamente constante, lo que contribuye a agravar el proceso de pérdida adaptativa. 

Por tanto, la intervención profesional debe contemplar no solo la selección del filtro óptico, sino también la recomendación activa de hábitos saludables de exposición lumínica, integrando rutinas diarias de contacto visual con el cielo en horarios adecuados y evitando la supresión completa del estímulo azul durante el día. 9,1

2.1 El bucle de hipervigilancia y evitación sensorial

La EHS y muchas formas de neurodivergencia comparten un sustrato neurológico común: la hiperreactividad de circuitos sensoriales. Esto se manifiesta como:5,6,4

— Respuesta amplificada a estímulos que en la población general no generan malestar (luz, ruido, campos electromagnéticos, ciertos olores).

— Sistema nervioso autónomo oscilando entre simpaticotonía crónica y colapsos parasimpáticos (fatiga extrema, desconexión).

— Umbrales de tolerancia sensorial reducidos, que se modifican dinámicamente según el contexto y la carga acumulada.

Cuando se introduce un filtro que anula casi por completo la luz azul (bloqueo de 100% entre 400–500 nm), se desencadena un fenómeno bifasico:2,1,9

Fase A — Alivio agudo (dias/semanas 1–3)

Se reduce drásticamente la carga de estímulo sobre vías visuales y circadianas hiperreactivas. La persona experimenta un "descanso" perceptible: menor fotofobia, sensación de calma, reducción de cefaleas. Este alivio refuerza positivamente el uso continuo del filtro.

Fase B — Desentrenamiento adaptativo (semanas 3+)

Al permanecer muchas horas al día sin señal azul, el sistema visual y autonómico deja de entrenar su tolerancia a ese rango espectral. Cuando la persona se quita los lentes o transita a un entorno con LED fríos, la diferencia de estímulo se percibe como un shock sensorial, desencadenando crisis de desregulación: mareo, ansiedad, taquicardia, fatiga extrema. Además, hay que considerar que la piel humana también responde y se regula ante la luz, funcionando como un “panel solar” biológico. Sin embargo, esta regulación depende de las señales que recibe el cerebro a través de la luz que llega a los ojos. Si los ojos bloquean de forma constante la luz azul, la orden cerebral de sincronización a esas frecuencias lumínicas no se transmite correctamente a la piel, perdiéndose así la adecuada adaptación fisiológica a la luz ambiental.

Analogía clínica: Este mecanismo es estructuralmente idéntico a la evitación total en trastornos de estrés postraumático. La terapia moderna de trauma no busca eliminar el estímulo, sino graduar la exposición para reconstruir tolerancia, exactamente lo que proponen los lentes 50/50. Además, este fenómeno también se observa con el uso prolongado de gafas de sol que bloquean la luz ultravioleta y reducen significativamente la luminosidad ambiental: al filtrar de manera constante señales luminosas clave, el cerebro recibe información alterada sobre la hora del día y la intensidad real de la luz presente. Esto puede generar una descoordinación entre la piel y la luz ambiental, ya que la piel depende de órdenes cerebrales sincronizadas con la percepción ocular de la luz. Como consecuencia, pueden producirse alteraciones en los ritmos circadianos cutáneos y daños asociados a una adaptación fisiológica inadecuada a la luz natural.

2.2 La neuro plasticidad como evidencia indirecta

Trabajos sobre adaptación a lentes oftálmicos han demostrado que el sistema visual requiere semanas para consolidar cambios plásticos. Modificar crónicamente el espectro que llega al ojo no es un acto neutro: fuerza una reorganización neuronal que, en un sistema hipersensible, puede cristalizar patrones maladaptativos.10

Figura 2 — Comparación de perfiles de transmisión: bloqueo total vs. filtro 50/50

Curvas de transmisión espectral (%) para un lente rojo/ámbar convencional y el diseño propuesto 50/50

SECCION 03

La lógica del lente 50/50: modular la señal, no anestesiar el sistema

Un lente diseñado para bloquear fuertemente la franja 400–455 nm pero dejar pasar una fracción significativa (≈40–60%) del azul 455–500 nm genera un perfil de respuesta clinica cualitativamente diferente al de los lentes de bloqueo extremo.

3.1 Convergencia independiente de fabricantes

Multiples fabricantes han convergido hacia esta misma logica:11,8,1,3,12

— Blokz+ Tints (Zenni): bloqueo de ~92,7% en 400–455 nm, no del espectro azul completo.

— BlockBlueLight "DayMax": bloquean 100% de 400–455 nm pero preservan el azul de 455–500 nm.

— Tintes BPI Diamond Dye 460/510: absorción pronunciada en 400–450 nm, recuperación desde 500 nm.

3.2 El bloqueo parcial también funciona

Un ensayo clínico pediatrico13 evaluó gafas de bloqueo parcial (~40% de corte) antes de dormir: adelanto significativo de la hora de acostarse, mejora en el comportamiento diurno, y efectos más pronunciados en la segunda semana, sugiriendo adaptación estable y progresiva.

 

Implicación clínica: No se necesita un bloqueo absoluto para obtener beneficios significativos. Un filtro parcial bien calibrado puede modificar la fisiología circadiana sin imponer una ruptura extrema con el entorno lumínico real. Además, se busca asegurar que, especialmente después de la puesta del sol, la frecuencia dominante de la luz ambiental se sitúe en torno a los 600 nm o más, favoreciendo una iluminación cálida con temperaturas de color por debajo de los 2000 kelvin.

 

SECCION 04

Casuística de campo: respuestas diferenciales

Dimension clinica

Lente rojo/ambar (bloqueo total)

Lente 50/50 (filtrado selectivo)

Alivio agudo

ALTO — Alivio intenso e inmediato

MODERADO — Perceptible, menos dramatico

Tolerancia a transiciones

BAJA — Crisis al cambiar de ambiente

ALTA — Transiciones fluidas

Dependencia del filtro

CRECIENTE — "Sin ellos no puedo funcionar"

BAJA — Herramienta sin dependencia

Resiliencia a largo plazo

DECRECIENTE — Fragilidad progresiva

CRECIENTE — Adaptacion sostenida

Regulacion circadiana

COMPROMETIDA — Perdida de senal

PRESERVADA — Senal suficiente

Estado animico

VARIABLE — Oscilacion sin lente

ESTABLE — Calma sin "apagon"

Multiples transiciones/dia

PROBLEMATICAS — Fatiga acumulativa

MANEJABLES — Mayor adaptacion

SECCION 05

Mecanismo propuesto: resiliencia a través de exposición dosificada

El mecanismo de acción del lente 50/50 puede formularse en tres niveles complementarios:

1. Preservación de la señal melanopsina/iPRGC

La vía melanopsina proyecta al núcleo supraquiasmatico y a centros reguladores del tono autonómico. El lente 50/50 mantiene una senal suficiente —atenuada pero presente— para que este sistema continue operando.3,4

2. Educación sensorial progresiva, no aislamiento

Un filtro parcial actúa como "fisioterapia lumínica": disminuye la carga en la banda agresiva (400–455 nm) pero mantiene una exposición controlada en la banda funcional.5,6

3. Minimización de los rebotes de desregulación

Al mantener exposición parcial constante al azul funcional, la diferencia de estimulo cuando el lente se retira es significativamente menor que en el escenario de bloqueo total.

SECCION 06

Especificaciones técnicas del diseño 50/50

El concepto 50/50 se traduce en especificaciones espectrales concretas para un lente de uso diurno:

Rango espectral

Transmision objetivo

Razon fisiologica

400–430 nm

< 5–10%

Maxima fototoxicidad, sin funcion biologica positiva

430–455 nm

< 20%

Zona de pico LED; potencial fotoxico significativo

455–480 nm

40–60%

Zona "50/50" — senal funcional para melanopsina

480–500 nm

≥ 70%

Senal circadiana completa; pico sensibilidad iPRGC

> 500 nm

≥ 80%

Espectro verde-rojo; ajustable segun confort

6.1 Tecnologías y materiales disponibles

Tintes terapéuticos BPI (ej. Diamond Dye 460/510): Curvas con fuerte absorción en violeta/azul; densidad modulable.12

Materiales con pigmento incorporado (BluTech, Blue Zero, TechShield): Reducción selectiva de 400–455 nm.14,15,11,3

Tratamientos multicapa AR con filtro azul: Capas selectivas que reflejan preferentemente 420–450 nm.

Figura 3 — Especificacion espectral objetivo del lente 50/50

Transmision (%) por longitud de onda con zonas funcionales marcadas

 

SECCION 07

Casos de campo: la experiencia viva de las transiciones

Los casos que siguen provienen de mi experiencia directa ayudando a personas con electrohipersensibilidad a lo largo de más de una decada. Los nombres han sido omitidos para preservar la privacidad.

Caso 1 — Mujer, EHS diagnosticada

Sensibilidad luminosa severa · Uso previo de lentes rojo/ambar durante 14 meses

Esta persona llevaba más de un año usando lentes rojos de bloqueo casi total. Al principio experimento un alivio enorme. Pero con el tiempo, la dependencia se fue haciendo más profunda. Si se los quitaba, aunque fuera un minuto en un espacio con luces LED, sentía un mareo intenso, taquicardia, y a veces necesitaba horas para recuperarse.

Cuando comenzó a probar lentes con características 50/50, las primeras dos semanas sintió que la protección era "insuficiente". Pero gradualmente, las transiciones entre ambientes dejaron de generar esa cascada de síntomas de desregulación y descompensación corporal.

Hoy puede hacer actividades antes impensables sin los lentes rojos. Paso de sentirse artificialmente protegida a sentirse genuinamente más fuerte.

 

Caso 2 — Hombre, EHS severa con aislamiento lumínico total

Desconexión completa del entorno lumínico natural · Luz roja artificial permanente en el hogar · Lentes amarillos/rojos constantes en exteriores

Se trataba de un hombre que había tomado la decisión radical de desconectarse completamente de cualquier fuente de luz blanca o azul. En su hogar vivía exclusivamente bajo luz roja artificial: todas las bombillas habían sido reemplazadas, las ventanas cubiertas con filtros opacos, y el entorno domestico se había convertido en una cámara oscura monocromática.

Cuando salía de casa usaba permanentemente gafas amarillas durante el día y rojas durante la noche. Con el paso de los meses, su tolerancia a la luz blanca se fue reduciendo hasta niveles incapacitantes.

El punto crítico llego en un evento social. En una fiesta, alguien tomo fotografías con flash cerca de el y su pareja. Los destellos de los flashes —estímulos que cualquier persona toleraría— desencadenaron una crisis de descompensación severa: mareo agudo, taquicardia, desorientación, y un colapso autonómico que requirió horas de recuperación en oscuridad total.

Este caso representa el extremo de las consecuencias del bloqueo total: un sistema nervioso que, en lugar de fortalecerse, se volvió tan frágil que cualquier exposición accidental se convertía en una emergencia fisiológica.

SECCION 08

Conclusión: entrenar el sistema nervioso con luz, no contra ella

 

Primera: El rango 400–455 nm concentra la mayor parte del potencial fotoxico del espectro visible.1,2,7,4,3

Segunda: El rango 455–500 nm es irremplazable para la sincronización circadiana y la estabilidad emocional. Eliminarlo crónicamente no es inocuo.4,3

Tercera: Filtros parciales bien diseñados pueden producir beneficios clínicos equivalentes o superiores a los de bloqueo total.13

Cuarta: En personas EHS y neurodivergentes, la transición a un filtrado inteligente 50/50 puede marcar la diferencia entre descompensación constante y recuperación de resiliencia.

 

Llamamiento a la comunidad científica, fabricantes y clínicos

Es fundamental que la comunidad científica, los fabricantes de lentes y dispositivos ópticos, así como los profesionales clínicos, revisemos la manera en que abordamos la relación entre el sistema nervioso y la luz azul. No se trata simplemente de adoptar una postura dicotómica de "luz azul sí" o "luz azul no". Este planteamiento resulta insuficiente y, en muchos casos, contraproducente para la salud y el bienestar a largo plazo.

Nuestro objetivo principal no debe ser bloquear la luz de manera absoluta, sino diseñar ópticas y filtros que interactúen de forma inteligente y adaptada con la fisiología real del sistema nervioso. Es imprescindible entender que el sistema nervioso necesita aprender a convivir con la luz, no a rechazarla por completo. Un enfoque basado en el filtrado inteligente y equilibrado, que tenga en cuenta las distintas funciones y riesgos de cada rango del espectro visible, permitirá fortalecer la resiliencia y la adaptación, en lugar de fomentar la fragilidad ante exposiciones accidentales.

En definitiva, el reto consiste en desarrollar soluciones ópticas que respeten la complejidad biológica de la visión humana, promoviendo la adaptación progresiva y el entrenamiento del sistema nervioso frente a la luz, en vez de suprimirla radicalmente.

  

Referencias

[1] Blue Light Lens Colour Guide — BlockBlueLight. blockbluelight.com

[2] Lens Color Guide for Blue Light Glasses — Bon Charge. boncharge.com

[3] The Scientific Principles and Purchasing Guide for Blue Light Blocking Glasses. oreateai.com

[4] Blue Light Sensitivity: Causes, Symptoms and Protection Strategies — TheraSpecs.

[5] Blue Light Sensitivity: Common Symptoms and Causes — Insight Vision OC.

[6] Electromagnetic hypersensitivity — Wikipedia.

[7] How Much of Hazardous Blue Light is Transmitted By Spectacle Lenses — PMC.

[8] Combat Digital Eye Strain with Zenni's Blokz+ Tints. zennioptical.com

[9] How To Test Blue Light Glasses At Home — BlockBlueLight.

[10] The Long-Term Effect of Blue-Light Blocking Spectacle Lenses — NIH/PMC.

[11] Zenni's New Colorful Lenses for Blue Light Protection — Review of Optometric Business.

[12] BPI Therapeutic Tints [PDF]. callbpi.com

[13] Partial blue light blocking glasses at night advanced sleep phase in children — PMC.

[14] Blue Light Lenses and Coatings — Laramy-K.

[15] TechShield Blue Light Lenses. techshieldar.com

[16] Haanes JV, et al. "Symptoms associated with environmental factors" (SAEF). J Psychosom Res. 2020;131:109955.

[17] NOXTAK. Electrohipersensibilidad (EHS). noxtak.com

[18] Machado JJ. "Prevalence and Effects of Electrohypersensitivity: SPIRO Longitudinal Study of 357 Patients." DOI: 10.13140/RG.2.2.21974.11849

Sobre el autor

J. Joaquin Machado L.

Investigador en campos electromagnéticos (CEM), inventor y fundador de NOXTAK y del proyecto SPIRO. A lo largo de más de una década, ha trabajado directamente con miles de personas con EHS en más de 50 países. Su estudio longitudinal con 357 pacientes EHS constituye una de las investigaciones de campo más extensas en este ámbito. Autor de la trilogía Sin Miedo al Voltaje. Medalla de Oro Silicon Valley, Edison Award, German Innovation Award. Las observaciones presentadas en este documento provienen de su experiencia directa ayudando a poblaciones con sensibilidades electromagnéticas. Su postura central: el dialogo sobre la luz artificial debe ampliarse buscando un punto intermedio de equilibrio que respete la fisiología del sistema nervioso.
www.joaquinmachado.com · www.noxtak.com

Documento de trabajo · Febrero 2026 · v1.0

© 2026 J. Joaquin Machado / NOXTAK. Todos los derechos reservados.